Fallece Manuel Fraga, figura clave en la historia de España y uno de los padres de la Constitución
+ El presidente fundador del Partido Popular ha fallecid, a los 89 años, por una parada cardiaca al no recuperarse de una afección respiratoria que venía arrastrando desde hace algunos días
+ En 1976 fundó Alianza Popular y colaboró en la redacción de la Constitución Española
+ Presidió la Xunta de Galicia desde 1990 hasta 2005
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Sesenta años de servicio público, la mayoría en cargos políticos, resumen la vida de Manuel Fraga Iribarne, que falleció ayer a las 22.00 horas en su domicilio de Madrid a los 89 años, acompañado de sus hijas. Sesenta años en los que consiguió todo lo que se propuso, excepto ser presidente del gobierno, lo que tanto ansió después de la transición, hasta el punto de que llegó a reinventar su propia historia para eliminar de ella todo lo que sonara a franquismo. Porque este gallego nacido en el pequeño pueblo de Villalba (Lugo) en 1922, del que llegó a decirse que era tan buen político que le cabía el Estado en la cabeza, empezó en política muy pronto, con apenas 30 años, tras haber obtenido el número uno en las oposiciones a letrado de las Cortes, en 1945, con tan sólo 23 años, e ingresar a la vez, con el número uno, en la carrera diplomática y obtener, también con el número uno, la cátedra de Derecho Político en la Universidad de Valencia, con 31 años.
A la política con mayúsculas llegó de la mano del secretario general del Movimiento, José Solís, quien en 1957 le encargó la Delegación Nacional de Asociaciones. Y en 1962, cuando el régimen del general Franco contestó a la huelga minera de 1962 y a lo que se denominó contubernio de Munich con un cambio de gobierno, Manuel Fraga apareció como gran novedad y promesa de aperturismo político al frente de la cartera de Información y Turismo.
La ley de Prensa, más conocida como ley Fraga,que presentó a las Cortes en 1966, quiso ser el reflejo de ese aperturismo, porque suprimía la censura previa en la prensa. Su personalidad arrolladora y atropellada, y su juventud, apenas 40 años, le convirtió en el ministro estrella, que daba un nuevo aire a los gobiernos de Franco. Sólo a él, en un régimen como el franquista, se le podía ocurrir bañarse en 1966 en Palomares, para demostrar que la bomba atómica que se les había caído a los norteamericanos en territorio español no había dañado el potencial turístico español. Pero su enfrentamiento con el sector del Opus Dei del franquismo le expulsó del gobierno en 1969, y hasta 1973, ya en los postrimerías del franquismo, no volvió a un cargo público, cuando fue nombrado embajador de España en Londres, donde permaneció hasta 1975 y donde se convirtió en defensor de la democracia. Fraga tomó ejemplo del Partido Conservador británico como la formación política que le gustaría dirigir, tras la muerte de Franco, en una monarquía parlamentaria como la británica.

