Día internacional contra la MGF mutilación genital femenina
[ 6.000 niñas son mutiladas a diario ]
Carmen Robles
Un día, durante una sobremesa, se me ocurrió criticar una novela que estaba leyendo por su falta de tacto y lenguaje obsceno a la hora de hablar de sexo. Casi todos estuvieron de acuerdo, y alguien con mala idea preguntó: "¿Podrías mejorarlo?" Mordí el anzuelo y respondí... Sí.
Hace once años viajé a Kenia, pero no lo hacía como embajadora de ninguna organización humanitaria como algunas imágenes de famosos nos tienen acostumbrados, sino para construir un colegio en tierras masai, concretamente en el pueblo de Olopikidongoe, y en mi mochila lo único que llevaba eran cajas de colores para repartir entre los niños.
Me gustaría recordar alguna imagen glamourosa, pero las únicas imágenes que conservo son las de una mujer haciendo de albañil en precarias condiciones: exhausta, sudada y polvorienta, ya que por no tener no teníamos ni hormigonera, y teníamos que preparar el mortero a mano a más de 35º de temperatura, vigilando a los monos para que no nos atacasen para robarnos el agua, ya que ese año había sido extremadamente seco y los animales, que estaban muriendo de sed, acudían en bandadas cuando presentían el agua.
Conocí una tierra maravillosa que superaba con creces las imágenes de mi película favorita "Memorias de África", de horizontes infinitos imposibles de abarcar con la mirada, cielos ilimitados de azules imposibles de imitar incluso por el mejor pintor universal. Gentes sencillas y ricas a la vez en sus propias creencias e ideales. Aprendí a contar en swahili y algunas otras palabras, así descubrí que Simba no era el nombre de un león de Disney, sino león en este idioma, que hakuna matata significa no te preocupes. Palabras y frases conocidas, pero que ahora cobraban un sentido diferente al que yo les atribuía al convertirse en reales, pero sobre todo me di cuenta de que hay un lenguaje universal: los ojos y las sonrisas que hablan y que nunca engañan, el lenguaje que transmite los verdaderos sentimientos y no necesita de un intérprete.
Recuerdo con dolor el día en que al incorporarnos al trabajo una mujer lloraba a su hija muerta, arrollada por un elefante cuando iba a buscar agua a un pozo, y su alegría -dentro de la desgracia- porque había sido una de sus hijas y no uno de sus hijos varones el que hubiese muerto bajo los pies del paquidermo. No podía dar crédito a lo que oía, hasta que recordé que el día anterior otra mujer se había compadecido de mí por tener sólo una hija y ningún hijo, ya que ellas, cuando son mayores, son acogidas en casa de sus hijos, nunca de sus hijas, que pasan a ser propiedad del marido y la familia de éste y donde la madre de la mujer nunca tendrá cabida. La pobre mujer sentía lástima de mí porque yo no tendría a nadie que se ocupase de mí cuando ya no pudiese valerme por mí misma, y es que dentro de sus "conocimientos" era yo la que merecía pena y no ella.
Volví demacrada y exhausta, ya que durante esos días sufrí alguna
hemorragia debida a los esfuerzos acarreando ladrillos y preparando mortero con una pala, con las manos llenas de llagas, y la piel quemada por el sol; pero sobre todo, con la firme convicción de que si algún día podía, utilizaría todas mis fuerzas y mis recursos para contribuir a erradicar algunas prácticas que allí conocí y que consideraba inhumanas. Hoy, tantos años después, me siento muy satisfecha de que mi trabajo me permita divulgar esta barbarie, y contribuir con parte de los ingresos de mis libros a la lucha contra la ablación de clítoris.
En los últimos años la mutilación genital femenina se ha conocido en todo el mundo, empezándose a perseguir y condenar en muchos países donde ya se considera una práctica ilegal, esto sólo es el comienzo, aún queda mucho por hacer, ojalá algún día sólo sea el recuerdo de un mal sueño como tantas otras prácticas lo fueron antes de llegar a convertirnos en seres civilizados como el canibalismo, el empalamiento o tantos otros.
OJALÁ algún día consigamos crear un mundo donde la mujer deje de ser humillada, discriminada y maltratada con total impunidad por el simple hecho de ser mujer, y pueda desarrollar todo su potencial para contribuir a crear un mundo mejor. Nadie como Waries Dirie, embajadora especial de la ONU en la lucha contra la mutilación genital femenina, puede transmitir las consecuencias y el dolor que siente una mujer mutilada.
http://carmenrobles.blogspot.com/
· Fotografía: Si hay una mujer que se ha convertido en el símbolo de la lucha contra la mutilación genital femenina es la supermodelo etíope Waris Dirie (derecha).
Con sólo cinco años, su madre la sujetó a un roca ayudada por otra amiga y le cortó parte de los genitales con una cuchilla de afeitar.
(Remitido por Jose Maria Barrientos a los miembros de Escuela de Igualdad, en facebook).
EXPRESEMOS NUESTRA REPULSA PARA QUE DESAPAREZCA ESTA PRACTICA EN TODO EL MUNDO.


Sara dijo
Para tener presente lo que significa para las niñas, hay primero que mencionar cuáles son las formas de mutilación genital existentes.
7 Febrero 2011 | 12:01 PM