SILENCIOS SEPULCRALES
José M. Balbuena Castellano
Le llegan al Imperio los muertos de las batallas, en silencios sepulcrales. La esperanza negra no puede frenarlos. Le dieron el Nóbel de una Paz que no existe. Ha quedado perplejo y estancado el muchacho, falto de reflejos por los órdagos que le dejó Bush en Irak, o en Afganistán, el país talibán, "que no es país ni es ná", apoyados por la OTAN, en una misión redentora. Obama justifica las guerras, como la hacían los romanos, como lo hacía Napoleón, con fines, desde su punto de vista, justos y humanos, porque son inhumanos los actos que allí ocurren, de una y otra parte, y acabarán con un nuevo Vietnam.
Allí, en Afganistán, se mueven fanáticos, según unos, o patriotas, según otros, que no quieren tutelas de nadie, que no desean democracias, que no aspiran a cambiar su "modus vivendi", anclado en la barbarie y en el medievo, en los señores de la guerra, que no quieren que se destapen los rostros de unas mujeres fantasmas que no existen. Tapadas para que no aflore su belleza, ni se dispare la concupiscencia de los varones.

Obama entierra sus ideales, absorbido por el sistema neoliberal y de capitalismo salvaje que le rodea y probablemente termine convirtiéndose en un peón de los poderosos de su país y del mundo que todo lo deciden. Yo creo que se está metamorfoseando, sufriendo el "síndrome" de Michael Jackson. Quizás con menos esfuerzo que el cantante norteamericano porque Obama ya tiene la mitad de sangre blanca..
China se agranda, desde el punto de vista económico y demográfico, mientras Occidente se encoge y teme por su futuro, lleno de temores y de pánico, como un ente que languidece sin un ápice de esperanza, arrastrando en su debacle a millones de desesperados.

