Libre como el viento
Por: Paco Díaz Guerra
Alguien me decía que yo estaba aherrojado por quienes han dominado esta tierra durante más de cinco siglos. Y yo contesté que estaban equivocados y que si decían tales cosas es que no me conocían.
Me considero una de las personas más libres del mundo. Por eso puedo opinar y pensar sobre lo que me da la gana. No admito ningún adoctrinamiento, ni fácilmente me dejo embaucar por técnicas "goebbelianas", como se suele hacer hoy en día en la pòlítica nacional y en la canaria particularmente.
Los principios de Goebbels, que se encargaban de la propaganda de Hitler era: "una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad" y "calumniar, calumniar, calumniar, que algo siempre queda". ¿Les suena a ustedes algo de esto?.
Algunos impresentables se obsesionan con el poder porque le extraen mucha tajada, aunque hipócritamente digan que están haciendo algo por el pueblo. Por eso se agarran a las poltronas, y prometen, mienten, calumnian y tratan de idiotizarnos.
Otros se han ido por los cerros de la independencia, que me parece una postura muy respetable, pero sin estar preparados para esa travesía. Y ven en esa opción una oportunidad para salir de su mediocridad y convertirse en libertadores y héroes, aclamados por sus partidarios, pero que al final desencantan porque no tienen nada que ofrecer. Sus mentes están vacías.
"¿Qué es lo más importante para usted?", me preguntaron hace años. Les respondí que lo más importante es la cultura, el conocimiento, la solidaridad, la filantropía, el amor al prójimo, los deseos de superación, la autoestima, la honradez, y una mirada diaria a nuestro interior...En un mundo de acomplejados, de cobardes, de gente que piensa negativamenter, o que no es capaz de superarse no puede haber progreso y serán víctimas de las personas sin escrúpulos y de los que juegan con los sentimientos y creencias de los demás. La gente preparada sabe luchar contra los obstáculos. Hay que convencer a los ciudadanos, de que deben dejarse de supersticiones, supercherías, de lastres negativos importados y traidos por gente foránera destinadas al dominio de la mente y de su voluntad. Es una manipulación de la verdad, que dicho sea de paso está dentro de nosotros mismos.
Y aludiendo a Platón una de las mentes más preclaras de la humanidad y que está vigente, a pesar del tiempo transcurrido, "la educación que les hemos dado no es más que un sueño; que donde han sido efectivamente educados y formados ha sido en el seno de la tierra, así ellos como sus almas, como todo lo que les pertenece; que después de haberles formado la tierra, su madre, les ha dado a luz; y que, por lo tanto, deben considerar la tierra en que habitan como su madre y su nodriza, defenderla contra todo el que intente atacarla, y tratar a los demás ciudadanos como hermanos salidos del mismo seno". ("La República", de Platón).
El ser humano está aherrojado por sus pensamientos, por sus palabras, por la negatividad que le han imbuido desde que tiene uso de razón, e ncluso antes, si no descrubre esa verdad y sustituye sus pensamiento por otros más positivos, nunca saldrá de su esclavitud.

