Con Franco vivía mejor
Cristóbal D. Peñate
Manuel Alcaide, sorprendentemente todavía Diputado del Común de Canarias, cree que la Administración funcionaba mejor en la dictadura franquista que en la democracia.
Mientras que los demócratas contra Franco vivían mejor, Alcaide debió vivir mejor con el dictador. En eso no está solo y al menos a él se le agradece la sinceridad.
Hay políticos supuestamente demócratas que no han tenido ningún rubor en reconocer que con Franco vivían mejor y que todavía añoran la paz de los cementerios del general gallego.
Ahí tienen a Mayor Oreja, sin ir más lejos. El ex ministro de Aznar no tuvo reparo en reconocer que con Franco se vivía muy bien en España. No dudo un ápice que él y la gente como él vivieran muy bien en la dictadura, pero no creo que muchos otros españoles ajenos a ella lo pasaran tan estupendamente.
A buen seguro que todavía hay españoles nostálgicos del franquismo, a pesar de que el dictador muriera hace 34 años, aunque para algunos parece que fue ayer.
Prueba de ello es que Mayor encabezó la lista del PP en las recientes elecciones al Parlamento Europeo y su candidatura fue la más votada por los españoles, por lo que es fácil deducir que muchos comulgan con su rueda de molino.
A mí no se me ocurriría votar una lista encabezada por un franquista nostálgico, pero es evidente que el repelús que yo siento no lo siente una buena parte de los españoles. A pesar de que en las europeas hubo mucha abstención, también es cierto que fueron millones de compatriotas los que dieron su voto al PP, lo cual da que pensar.
Porque no es lo mismo votar al PP de Mayor Oreja que hacerlo al de Rajoy o Ruiz Gallardón, aunque aparentemente pueda parecer igual. Como no es lo mismo votar a Zapatero que hacerlo por Bono, a pesar de que los dos militen en el mismo partido.
Lo más alucinante no es que Alcaide reivindique el franquismo. Lo más intranquilizador es que, antes de ocupar ese cargo democrático para defender a los ciudadanos de estas islas frente a la Administración, estuvo al frente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias.
Así no me extraña que la gente desconfíe tanto de la justicia, según señalan todas las encuestas. Algunos jueces y políticos se empeñan en no desmentirlo.
