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La Coctelera

Jarutaco (Gáldar-GRAN CANARIA)

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17 Junio 2009

La festividad del Corpus en Gáldar y las alfombras.

Carlos Gómez Sosa

Con nostalgia recuerdo aquellos años en los que la festividad del Corpus en Gáldar era una "experiencia" maravillosa. Todo lo que lo rodeaba era especial. La búsqueda de serrín, carpintería por carpintería. La recolección, semanas antes, de café usado o empaquetado. La búsqueda de arena, rubia o negra, por todas las obras de Gáldar. La compra de sal "gorda". Todo esto se hacía con muchos días de antelación, puesto que los últimos días estaban reservados al diseño de la alfombra, a dar el tinte a todo lo que debía ser tintado o a las carreras de última hora buscando lo que antes no habíamos encontrado.

La noche previa a la confección de las alfombras, era una noche mágica. Una de esas noches que siempre quedará en la memoria de todos los que alguna vez la hemos disfrutado. No había que pedirles permiso a tus padres para quedarte más allá de las diez de la noche en la calle, ya que el casco de Gáldar se convertía en "la casa" de todos. Las tizas y el "hilo carreto" eran los protagonistas de la noche. Los grupos de personas, cada uno asentado en sus lugares habituales, trazaban el dibujo de la alfombra, la cual, al día siguiente bien tempranito, empezarían a confeccionar con todos los materiales reunidos previamente.

Los más jóvenes, aquellos a los que pocas veces dejaban coger la tiza para dibujar esa noche, nos las ingeniábamos para hacernos con nuestro trocito y, siempre disimuladamente, dejar nuestra "firma" en todos los dibujos que pudiéramos. Por supuesto, éramos conscientes de que al día siguiente, con la luz del día, aquello que para nosotros significó tanto la noche anterior, había desaparecido completamente por la acción de algún cepillo "malvado". Aún así, sentíamos como propias cada una de las alfombras que habíamos "visitado".

El día del Corpus era especial. Gáldar se llenaba de un olor a serrín, mezclado con café, flores y sal gorda que, desde que ponías el pie en la calle, te recordaba que estabas en uno de los días que "brillan más que el sol". Los nervios, por ser el primero en coger un buen puñado de serrín tintado, no te dejaban prácticamente ni desayunar, por lo que salías pitando antes de que tu madre se diera cuenta que la taza de cola cao la habías dejado por la mitad. Después de muchas horas, por fin, se podía decir que las alfombras estaban terminadas para recibir al Santísimo como se merece.

El regreso a casa, para el merecido almuerzo, era como una especie de peregrinación por todas las calles del municipio, contemplando el trabajo finalizado de muchas personas. En todas las calles por donde pasaría la procesión había una alfombra. Las había grandes, pequeñas, coloristas, sólo de flores, con mucho café, con serrín. Las había de colegios, grupos de vecinos, tiendas, ayuntamiento, parroquia, casino. No es que hubiera una competición, o por lo menos yo nunca supe de algo así, pero en tu fuero interno las comparaciones eran inevitables. La de tu colegio siempre "era la mejor".

Con la procesión llegaba el "no va más". Respetábamos hasta el último momento el acto, pero una vez pasaba toda la comitiva, se desataba la "locura". Las flores, el serrín, la sal y el café, que con tanto esmero habíamos estado colocando durante la mañana, salían despedidos de un lado para otro. Siempre pensé que el Santísimo no se enfadaría con nosotros por ello, pues le estábamos celebrando su día a nuestra manera (las que se enfadaban eran las monjas al día siguiente, y mucho) Si la ropa utilizada por la mañana, tu madre ya había decidido ponerla en la basura ante la imposibilidad de recuperarla después de horas de "juegos" con tintes, la de por la tarde no iba a correr mejor suerte. Uno llegaba a casa con flores metidas en todos sitios, con sal dentro de los calcetines y con el pelo oliendo a café.

Con el paso de los años, nunca supe el por qué la tradición ha ido a menos. Cierto es que aún queda bastante gente, que aún permanecen desde entonces, trabajando año tras año para que el Corpus, con sus alfombras, no se pierda en Gáldar. Pero aquel "no sé qué" que se vivía en Gáldar desde la noche previa, ya se ha perdido. Creo que todos tenemos parte de culpa. Los colegios ya no se implican como antes. Las tiendas, pocas están por la labor. Las asociaciones, sociedades y vecinos en general esperamos que otros lo hagan, y al final nadie lo hace. Antiguamente, como ya dije, había que buscarse la vida para buscar los materiales. Ahora, te lo dan casi todo, te lo ponen en bandeja, y ahí se queda.

Este año, después de muchos, hice la peregrinación que ya hacía de joven por las calles del casco, contemplando las alfombras a eso del medio día. Les puedo asegurar, que prefiero quedarme con el recuerdo de hace muchos años.

Por todo ello, y para finalizar, me uno a la propuesta lanzada por Antena Abierta de Radio Faycan, creo que por Juan Ruíz, para crear un grupo, una fundación o lo que sea menester, con el único objetivo de rescatar, de no dejar desaparecer, la tradición de las alfombras en Gáldar. Este grupo debería IMPLICAR a TODOS los sectores de la sociedad galdense. 

servido por jarutaco 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jarutaco

jarutaco dijo

¿ No recuerda Vd.don Carlos las alfombras de papel que se hacían en la Casa Parroquial, por iniciativa de don Agustin Chil ?. Se hacía todo en papel fino que se pegaba a una especie de cartón que luego se adhería al suelo por donde pasaba la procesión, especialmente alrededor de la plaza.
Desde muchos meses antes se comenzaba su confección, colaborando bastantes niños y jóvenes de la época. Fueron una gran novedad en su momento.

17 Junio 2009 | 08:43 PM

Carlos Gómez Sosa

Carlos Gómez Sosa dijo

Lo que sí recuerdo Juan es el dibujo en papel, para luego encima de éste confeccionar la alfombra con todos los materiales habituales. Se hacía para no dibujar en el suelo. La verdad que lo que comentas no lo recuerdo.

Te puedo comentar que Don Agustín me bautizó y me dio mi primera comunión, por lo que hay ahí un periodo de tiempo en el que, como comprenderás, no me enteraba de mucho.

Lo importante Juan es que, de alguna manera, se pueda lograr que las alfombras del Corpus Cristi en Gáldar se perpetuen.

17 Junio 2009 | 11:19 PM

jarutaco

jarutaco dijo

La verdad es que la propuesta es de Juan Lorenzo, la cual apoyo, y por ello me he hecho eco, lo de pedir la constitución de una fundación, patronato, asociación de amigos de las alfombras... Al César lo que es del César...

20 Junio 2009 | 03:14 PM

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