"El pene del finés"
Cristóbal D. Peñate
Los parados canarios agradecen muy mucho las sugerencias que da la Televisión Canaria para sortear la crisis. Cristina García Ramos entrevistó en su programa sobre sexo a una actriz porno que hace sus pinitos en sus ratos libres cuando sus estudios de Económicas se lo permiten.
La joven había estado estudiando antes Ingeniería Aeronáutica. Pronto se dio cuenta de que las carreras universitarias no le iban a resolver la vida y por eso eligió otra por el camino más rápido para hacer dinero pronto.
No hay nada como una tele responsable para dar ideas al personal. Lo del programa ‘Sin secretos. Así somos los canarios' fue surrealista. Sin secretos y sin respeto porque lo anuncian a una hora y empieza a otra. Parece que los canarios somos muy impuntuales. Cualquier foráneo que hubiese llegado ese mismo día a las islas y viera el programa pensaría con toda la razón que los canarios somos unos estultos ignorantes que no decimos más que tonterías.
Una sexóloga afirmó rigurosamente que "el tamaño no importa, pero sí importa" (sic) y que "los negros y los finlandeses la tienen más grande mientras que la de los japoneses son más chicas", pero por allí no pasó el anunciado japonés con micropene. Una concursante señaló que "las tetas se pueden arreglar pero el pene no" y que "a nosotras nos apetece el sexo toda la vida, pero a ustedes hay un momento en el que no se les levanta". Una septuagenaria gomera se mostró satisfecha porque los de su isla decían que el falo en erección les medía 19 centímetros. Una abuela de La Aldea aseguró que ella se "quedaba embarazada sólo con ver los calzoncillos" y que "con el consolador no necesito a mi marido". Un matrimonio mayor con cara funeraria manifestó que ahora lo hacían mejor que antes después de acentuar él gráficamente: "Entoavía echo dos o tres a la semana". Por la cara que puso ella daba la impresión de que las odiseas sexuales del viejo las repartía entre varias destinatarias.
La aldeana, tras visitar un sex shop, estuvo a punto de llevarse al streapper a su casa. Pero con todo, lo mejor fue la frase lapidaria de la presentadora: "Somos un programa serio". Ahí me empecé a reír y cambié a Buenafuente.

