PREGÓN DE LAS FIESTAS DE CAÑADA HONDA (I)

Por: ANGEL RUIZ QUESADA
Su Majestad Reina de las Fiestas, Ilustrísimo Señor Alcalde, Señoras y Señores Concejales del Excelentísimo Ayuntamiento de Gáldar, Señor Presidente y Junta Directiva de esta Asociación, Socios en general, familiares y amigos:
Nuestros mayores nos recuerdan en muchas ocasiones que “de bien nacidos es ser agradecidos”. Por ello, y antes de comenzar, quiero agradecer sinceramente a esta Asociación de Vecinos, la honrosa invitación que me ha hecho: la de ser su pregonero en estas fiestas, que comenzaron el pasado 31 de mayo con la izada de banderas en esta sede.
Entre ellas, este año se ha expuesto por primera vez la propia de
Entiendo que mi nombramiento habrá supuesto para algunos una sorpresa, puesto que estas decisiones siempre corresponden a
Por eso estoy aquí, y quiero agradecerlo a quienes representan a esta Asociación: a su presidente, Juan Agustín López García; al secretario, Eugenio Jordán Rodríguez; a la vicepresidenta, Josefa Montesdeoca Ramos; a la tesorera, Lucía Santana Sosa y a los vocales, Dolores García Betancor, Dionisio García Montesdeoca, Gregorio Jiménez Molina, Francisco Martel Corujo, José Moreno Cabrera, Candelaria Pulido Medina, María del Pino Ríos Quintana, Pino Santana Molina, Alejandro Santana Pérez y Francisco Vega Melián.
De todos es sabido que los pregones se han convertido en el más fiel reflejo de la historia de los pueblos. Cañada Honda está creando la suya y por eso han pasado por esta tribuna, de acuerdo con los datos que han llegado a mi poder, unas diecinueve personas. Es decir que soy el vigésimo pregonero. No obstante, quiero advertir que, en los primeros años no se hicieron programas de los festejos. Por ello, si alguno de mis antecesores no figura en la relación que voy a citar, ruego que se comunique tal circunstancia a
Ya le he propuesto al presidente que el próximo año, dentro de los actos que se programen, figure una convocatoria general a todos los que han sido pregoneras y pregoneros, con la especial finalidad de que faciliten, para los archivos de
Por otro lado, resultaría particularmente entrañable otra convocatoria, dirigida ésta a las reinas de las fiestas.
De acuerdo con los datos disponibles, el primer pregonero de las fiestas fue mi recordado y buen amigo Roberto Suárez Melián. Coincidimos en las labores públicas de nuestro Ayuntamiento y en las culturales de nuestro municipio, ya que ambos éramos concejales y miembros del Grupo de Teatro Ajódar. Vivía justo al final de
Por aquellas fechas, no existían las asociaciones vecinales de Tricornia, Caleta de Arriba y Cañada Honda. Todos éramos vecinos de
Hasta la fecha, la mayor parte de los pregoneros han sido hijos del barrio. Aunque yo sea natural de
Después de Roberto, pregonó en 1990 Domingo Díaz Cordero. En 1991, Juan Montesdeoca Ramos. En 1992, se le encargó el texto a Genoveva Pérez Moreno, fallecida antes de poder realizarlo; fue su hija, Yolanda Pérez Pérez, a quien se menciona en el programa, la encargada de hacerlo. En 1993, nos dirigió la palabra José Antonio Quesada Ríos, del que tengo un excelente recuerdo con motivo del rodaje de su primera película La trapera (Secuencia del fuego) en El Cardonal, con la participación de los miembros de mi colectivo cultural, en el verano de 1977. Se trataba de una filmación que presentó para su licenciatura en Ciencias de
Este pregón fue simultáneo a la llegada del nuevo párroco de
No cabe la menor duda que todos han efectuado su aportación a la historia. Yo también quiero contribuir y por ello he confeccionado este pequeño trabajo, no sólo con todo el cariño que le tengo a mi ciudad y a sus barriadas, sino también con el rigor que merece cada una de ellas; en este caso, Cañada Honda.
Ustedes recordarán que no hace mucho, cuando pregonaba las fiestas de nuestra ciudad, hacía una mención a cada núcleo de población, a propósito lo que más me ha llamado la atención en cada uno de ellos. Cuando hablaba de este bonito rincón, decía concretamente: Cañada Honda, congregada en torno a su preciosa imagen de Santa Teresa de Jesús, ya cuenta con un gran edificio social. Desde hace muchos años, celebra durante los meses de mayo y junio numerosos actos. Sé que son muchos los vecinos que colaboran en estas fiestas, pero quisiera representarlos a todos en una mujer incansable, Pinito Santana Molina. Con su enorme entusiasmo, y sin que nadie le obligue, está todo el año gestionando todo lo que su barriada precisa.
Con toda seguridad los que me escuchan saben que no me equivocaba, porque si alguien, se lo merecía era ella. Y digo esto sin menospreciar, naturalmente, a nadie, puesto que tratándose de una asociación con mas de trescientos socios en activo, la colaboración de muchos de ellos, aunque no se destaque, es tan necesaria como la del mismo presidente, llámese éste Alfredo que fue el impulsor y ocupó casi diez años el cargo, o llámese Juan que lleva nada menos que diecinueve años al frente de la entidad. Puede también citarse a Juan Santana Delgado que, desde hace cuatro años, prepara para el barrio un belén que en nada desmerece del municipal. Entiendo -permítanme decirlo en mi argot teatral- que todos, desde el director y el primer actor hasta el acomodador, son igualmente necesarios; todos son eslabones que tienen que estar unidos, sin fallar ninguno, para que la cadena no se rompa.

Pero he de resaltar que Pinito -quien más ha contactado con mi mujer y conmigo- no se limita a esperar las fechas de las fiestas, sino que está todo el año ocupada en toda clase de gestiones para
En una de sus visitas, me anunció, con gran entusiasmo e ilusión, que esa tarde empezarían en su entidad vecinal las clases de corte y confección impartidas por
- Tome Pinito, aquí tiene un buen regalo. - ¡Qué bien! Esto lo pongo en - No, Pinito Esto es para usted. - No don Ángel, Yo lo pongo en - Bueno, Pinito. Usted siempre será la misma. ¡Haga lo que quiera!
Otro día, cuando le pregunté si había nacido en Cañada Honda, me indicó que llegó aquí siendo una mocita de casi quince años. No habían entonces pedreras, sino solamente tres convertidas en albercones con agua: las dos que están al final, conocidas por “las de los Suárez” y la que está empezando el camino, “la de los Guedes”. Su venida se debió su tío Juan Molina Aguiar, conocido por “Juan el Brígido”, siendo un jovencito solía acudir con varios amigos a estos andurriales a echar a volar las cometas. Tanto le gustaron la tranquilidad y las hermosas vistas, que compró un solar y fabricó su casa. A esta casa llegó a vivir Pinito en torno al año 1950.
Este relato me ha llevado a reflexionar sobre el gran interés que despertaría la organización de un concurso de cometas en el marco de las fiestas del barrio, cuyo nombre evocaría la memoria de Juan Molina Aguiar. Como sucede en las Fallas de Valencia, la obra ganadora pasaría a engrosar una exposición. Una promoción adecuada serviría para atraer muchos participantes. Antiguamente, para fabricar las artesanías voladoras, solo contábamos con cañas, “hilocarreto”, papel y pieles de papas o plátanos como adhesivos. Hoy, afortunadamente, podemos permitirnos comprar pilas y bombillos, ante la posibilidad de vuelos nocturnos. Sería maravilloso ver las luces en el cielo, confundidas con la de las estrellas. Ya le he planteado esta idea a un vecino y conocido “cometero”, Manuel González Díaz, que está dispuesto a colaborar para ponerla en práctica.
Además, estoy seguro de que coincidirán conmigo en que Pinito en persona merece un debido reconocimiento, ya que ella representa dignamente a todos esos que, como referí antes, permanecen en el anonimato, porque tiene un “déjame entrar” ante el que nadie se atreve a negar nada. Por eso pregunto: ¿A qué se está esperando para rendirle un justo homenaje oficial? A título meramente personal, estimo que la bajada que tenemos a la entrada de este salón podría denominarse “Bajada de Pinito” y que una placa en el jardín daría fe de su entrega a esta barriada, tal como se procedió con Enriquito el Yerbero y con Bartolito el del Molino. Hágase lo que se haga, aprovechemos que todavía está entre nosotros.
Y si de reconocimientos hablo, ¿como es que todavía no se ha acometido el que corresponde a esta Asociación? A veces, han sido las propias asociaciones las que se han autorreconocido. Sucedió así con la colocación en esta sede de una placa con motivo del vigésimo quinto aniversario de la entidad, en la que se cita a distintas instituciones. Sin embargo, no tengo noticias, de que alguna administración, llámese regional, insular o local haya mostrado una justa deferencia. Creo que aún estamos a tiempo. Como puede verse, en tan solo veintisiete años, los vecinos de esta Cañada han pasado a disfrutar de un espacioso local, dotado de un magnífico mirador acristalado, inspirado en los de César Manrique. Nuestra corporación municipal, acertadamente, ha comenzado este año a otorgar distinciones en este sentido; la primera ha ido, con justicia a Barrial. Esperemos que una de las próximas venga a Cañada Honda.
Aquí tiene su sede la escuela de adultos, se imparten clases de apoyo, de informática, de ocio y tiempo libre y de ayuda a la familia; se han realizado cursos de cocina, y actualmente, como ya hemos dicho, se imparte uno de corte y confección.
Es particularmente triste, que a estas alturas, se deba seguir recurriendo a los juegos de azar para afrontar los gastos que conllevan las actividades vecinales, corriendo grandes riesgos ante las autoridades. ¿Es que no hay otra solución? Entiendo que las instituciones no deben limitarse a colaborar cuando llegan las fiestas, con detalles puntuales. Como acostumbra a decirse de los grupos folclóricos, no solo hay que pensar en el coste de las actuaciones, sino que ha de considerarse que, durante todo el año, se requiere el mantenimiento de los instrumentos y la disposición de un local social. La mayor parte de los que nos dedicamos a la cultura, invertimos en ella nuestro tiempo de ocio, sin esperar remuneración alguna. Lo hacemos porque nos gusta, y especialmente porque queremos dar a los que nos siguen algo mejor de los que hemos recibido. De este modo, la mayor parte de las sedes de los colectivos culturales de nuestra ciudad están instaladas en domicilios particulares. Hago constar que no persigo el objetivo de que se retiren tales juegos, sino que se practiquen en las asociaciones precisamente como juegos, no como obligaciones. Es fácil ver a algunos presidentes cantando los números, como si de un bingo se tratara, porque no queda más remedio. La consecuencia es la desmoralización, al impedir estos menesteres que se dedique tiempo a los propios asociados, organizando actos socioculturales, que es el objetivo principal para lo que se crearon estas entidades.
Recuerdo a este respecto la conversación que sostuve con el anterior presidente, Alfredo Pérez Moreno. Perdió su puesto por falta solamente de tres votos: el de su mujer, Pura Pérez Diepa; el de Alfredo, su hijo y el de su hija María Dolores. Me imagino la decepción recibida ese día, pero también la alegría soterrada de su familia: lo habían recuperado. Me atrevería a decir que fue María Dolores, conocida de toda la vecindad, quien más lo agradeció, pues desde entonces, volvió a disfrutar no solo de su madre y de su hermano sino también de su padre, en cuya compañía acostumbramos a verla sentada en cualquier banco de la plaza, Su actitud pacífica y cariñosa durante el buen rato que pasé en su casa me impresionó bastante, así que desde aquí ¡muchas gracias, Maria Dolores!
Esto nos debería llevar a reflexionar, para la búsqueda de la mejor solución, y que al actual presidente, Juan Agustín López García no le pase factura su familia. Juan no sólo se ha entregado durante diecinueve años a la vecindad, sino que, por su cargo, ha visto peligrar en más de una ocasión su puesto de trabajo, porque es sabido que únicamente ciertos presidentes (hoy, afortunadamente, bastantes) pueden obrar con plena libertad en aquellas cuestiones que contrarían al grupo municipal gobernante. Desgraciadamente, aún tenemos que oírles decir: “Yo no soy de ningún partido político, yo me debo a todos”. Creo que nuestros gobernantes deben dejarles claro que contarán con su confianza para colaborar en cualquier asunto, con independencia de su libertad para pertenecer a un partido u otro.
También se les debe ayudar para que en ningún momento sus familias se vean en la situación de la de Alfredo, tenemos que lograr que la mujer de Juan, Eduvigis Guedes González, y sus cuatro hijas -Eduvigis, Juana Teresa, Mari Cruz y Yurena- no sólo le animen, sino que le ayuden, como ya le ayudó Mari Cruz en la secretaría.
Quisiera hacer una llamada de atención para decir que no son los presidentes los únicos que terminan consumiéndose en la entrega. Me atrevería a decir que otro tanto ocurre, en mayor grado, con las secretarias y secretarios. Por esta Asociación ya han pasado trece ocho mujeres y cinco hombres. La figura del Secretario es tan importante como la de los propios presidentes, pues de ellas y ellos depende la recogida de todas las opiniones que, ante cualquier asunto, manifiesten los miembros de
Pero aquí no hemos venido para enunciar problemas, aunque no está de más que de pasada recordemos algunos. Hoy estamos aquí para pregonar las fiestas que en honor a Santa Teresa de Jesús, con enorme ilusión, ha preparado la comisión que se ha elegido al efecto, y que no es otra que la propia directiva de
Pero antes de extenderme en hablarles de los actos que se celebrarán, y haciendo honor a lo que dije al principio en relación a los pregones, quisiera exponerles mi humilde aportación a tantos y tantos trabajos preciosos que se han leído aquí.

Decía antes que esta Cañada es la más honda de
Quizás por este motivo, los vecinos de esta Asociación tomaron la feliz iniciativa de recurrir a al patronato de Santa Teresa de Jesús. Así se justifica que todos los años, junto a Nuestra Señora de Fátima en
Desde el mes de agosto de 1980 se encuentra la imagen de Nuestra Señora del Mar, realizada en polvo de mármol y pasta de papel, en Caleta de Arriba, bellamente entronizada en una barca obra del vecino de esta barriada Salvador Martel Pérez, “Salvadorito” También se encuentra en una hornacina labrada por nuestros canteros en los acantilados junto al mar, desde allí vela pacientemente por todos los pescadores de esta Cañada: Juan Daniel Ortega, con sus hijos Manuel, Domingo, Marcelo, Santiago, Juan y Estéban; Rafael Macías y Lorenza, con sus hijos Domingo, Santiago, Juan, Antonio, Lorenzo, Pepe y Candelaria; Carmelita Montesdeoca, Santiago y Paca.
Tres años más tarde, en 1983, llegaba la imagen de Santa Teresa a Cañada Honda. Al igual que la de Caleta es del autor Juan Borges Linares, y se encuentra bellamente esculpida en un tronco de eucalipto rojo de ciento treinta kilos. Creo recordar que Antonio Sosa Perdomo, fue quien la trasladó hasta
Pero si nuestros canteros están unidos a estas dos imágenes, más vinculación aún tienen con la de la patrona de las dos barriadas de
El tiempo ha pasado. Este gran espacio reunía, no hace muchos años, enormes canteras donde nuestros padres se ganaban el sustento. Aún permanecen en nuestras retinas aquellos forzudos hombres con camisas de muselina de mangas cortadas a la altura del hombro, y con pañuelos de puntas anudadas a la cabeza que les servían de sombreros para atajar el calor. También permanecen en nuestros oídos aquellos profundos “quejidos” que se cruzaban entre los obreros de las distintas canteras, incluso hasta de noche a la luz de faroles o quinqueles, coincidiendo con los golpes del marrón: “Jum… jum… jum…” ¿Recuerdan? A muchos nos retumbaban con dolor en el pecho.
Las Pedreras eran conocidas en ocasiones con nombres fantásticos, extraídos de títulos de películas de la época: El Infierno Verde.
Muchas eran las familias que se dedicaban a esta profesión. Me atrevo a decir que casi todas las de
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juancarlos primero dijo
"Su Majestad Reina de las Fiestas, Ilustrísimo Señor Alcalde...", en fin...
25 Junio 2008 | 11:50 AM