Semblanza sobre el folklorista galdense Antoñito Martín Mederos.
Por JUAN MANUEL SUÁREZ RODRÍGUEZ.
En la lectura del Pregón de las fiestas de Santiago del año 1995, en una breve referencia al folclore de nuestra ciudad, dije que D. José María Gil; Juanito Gutiérrez; Antoñito Martín y Maestro Ignacio Rodríguez, representaban lo más destacado del folclore del Gáldar en el Siglo XX.
Después de un contacto personal de más de treinta años podemos afirmar -sin equívocos- que Antoñito fue el hombre clave en la formación, mantenimiento y reorganización de las dos agrupaciones musicales más importantes de la música folclórica
de la ciudad: “Los hijos de la noche” y “Los Cebolleros”. El nombre de “Hijos de la noche”, se debe al ingenio de Antoñito Martín. Fue la personificación del compañerismo, la simpatía, la constancia y el ingenio creador de letras, además de tener recopilado todo el repertorio de canciones de ambos grupos.
Poseo un gran número de poemas escritos por Antoñito Martín, que las veces que los leo, me traen recuerdos imborrables de su personalidad y de su afán creativo. Todo acontecimiento de importancia en Gáldar, tenía un reflejo inmediato en una composición literaria y ello tiene mayor importancia, si sabemos, que Antoñito Martín fue trabajador de plataneras y al final encargado de la finca de la familia del pintor “Antonio Padrón”. Como muestra dejamos constancia de la siguiente:
“La renta en casa de Antonio Martín” 20 de junio 1980".
Entró la renta en mi casa
y miró varios rincones
y como encontró canciones
no quiso dar con la masa.
Esto si que tienen guasa
dijo asomada al balcón
pues, el que ande con bastón
que parece muy contento
me recibió tan atento
dándome un apretón.
A Don Santiago Machín Pérez, en su homenaje el 11 de mayo de 1979 le dedicó un poema que empieza con las siguientes estrofas:
Haz consagrado tu vida
al cultivo del folclore,
cuidándolo como flores
de manera entretenida.
Este principio destaca la dedicación y cuidado de otro gran hombre creador de la rondalla de San Isidro “La Milagrosa”, quién dedicó todo su tiempo a la enseñanza de la música. Merece un extraordinario reconocimiento.
En el relato de los acontecimientos ocurridos en Gáldar, hemos de mencionar el poema que Antoñito Martín dedicó a “Una anciana murió mientras bailaba”. Suceso que tuvo lugar el día 22 de julio de 1979 a las siete de la tarde, pocos minutos después de iniciarse el baile con “Los Viejos de Gáldar”.
Estando unos corazones
bailando frente al casino,
uno se quedó sin tino
y se pasaron los sones…
La anciana murió contenta
de nadie se despidió,
pero decimos que dios
la llamó pa rendir cuentas.
No podemos silenciar los escritos por Antoñito Martín, con motivo de otro acontecimiento folclórico importante de nuestra ciudad, con motivo del homenaje que hicieron Los Cebolleros a D. José María Gil en el Teatro Municipal (21/04/1978) a quien entre otras, le dedicó las siguientes estrofas:
Admirado folclorista
que a nuestra invitación,
respondiste con precisión
con tu honorable visita.
Te queremos y respetamos
porque así es nuestro pueblo,
así crecimos en este pueblo
que tanto queremos y amamos.
Hemos intentado y seguiremos en ello, a hacer una recopilación de todo el repertorio de Antoñito Martín. Circunstancias ajenas nos lo han impedido pero nosotros tenemos el convencimiento de que es importante y necesario.
Sólo hemos presentado una pequeña muestra, pero si queremos resaltar de Antoñito Martín, su carácter moderador, su frase adecuada en el momento preciso, su personalidad, la gracia, su saber estar y saber elegir el momento oportuno para atajar las difíciles situaciones propias de todos los grupos.
En medio de los desacuerdos, de las tempestades y de las tensiones, normales en las largas convivencias, Antoñito Martín siempre fue el hombre clave, transmitiendo cordura y serenidad, quitando hierro y allanando los caminos.
El sabía de su importancia y en cierto modo, con nostalgia y la alegría de siempre, escribió las siguientes estrofas:
Ya me estoy poniendo viejo
ya no tengo quien me quiera
me piden alguien consejo
pero estorbo donde quiera.
Antoñito Martín, después de una larga enfermedad, falleció en Gáldar el día cinco de junio de 2001, cerca de la Cueva Pintada y próximo a la calle de D. José María Gil, en la calle Audiencia, centro histórico de la ciudad.
Fue un extraordinario conocedor de nuestras costumbres, un magnífico letrista y un apasionado folclorista de aquellos parranderos improvisadores, incansable y alegre, capaz de pasar días de timple sin tregua.
( Publicado en REVISTA CANARIA FOLKLOROLOGIA )
