GÁLDAR - GRAN CANARIA
( 1908 -1985 )
UNA VERGUENZA QUE NO SE LE HAYA DEDICADO UNA CALLE
El galdense Ignacio Tacoronte Saavedra, conocido en el apasionante mundo de la lucha canaria por “El Calero” , nace en Nido Cuervo el 26 de junio de 1.908, lugar en el que también falleció a los 77 años un Día de las Nieves, 5 de Agosto de 1.985.
Durante su dilatada labor como luchador -siempre en el Unión Gáldar-, paseó honrosamente el nombre de su barrio, de su ciudad y de su isla por la mayor parte del Archipiélago Canario.
Esto sucedía hace muchos años que quien escribe no recuerda al no haber nacido.
He escuchado bastante, he visto fotos, me he interesado tanto en vida como ya fallecido hace más de dos décadas, de la repercusión que significaba ser uno de los luchadores más destacados y populares –aún quedan sus luchadas en mente de los que las admiraron y que aún viven - .
Quiero expresar que su recuerdo queda vivo entre la población, especialmente los que de verdad le conocieron dentro y fuera del terrero. No así entre los organismos oficiales, en este preciso caso: el Ayuntamiento de Gáldar, ciudad en la que jamás se le hizo un homenaje (ni en vida ni tras su muerte) a pesar de haberlo prometido, como también pregonaron que se iba a realizar un torneo navideño aunque fuera de juveniles.
Solamente recuerdo como si fuera hoy el merecido homenaje rendido en el Terrero “López Socas” de Las Palmas de Gran Canaria en la tarde del domingo 23 de septiembre de 1979, en vida de "El Calero", venciendo la selección del sur a la del norte por 14-12. Allí se le entregó por parte del entonces concejal de deportes de su querida ciudad, Antonio Gil, el Escudo de la Ciudad, trofeo que poseo "como oro en paño".
UNA VERGUENZA QUE NO SE LE HAYA DEDICADO UNA CALLE
¡ Fíjense cuando falleció ! Mientras, a algunos ya se les prepara un reconocimiento a pocos meses de su muerte.
El nombre de una calle ya hace 20 años que se está gestando, ahora resulta que ni se aprobó en pleno, ¡qué interés han tenido... !. ¡Que hagan lo que quieran los políticos galdenses que nos han tocado! "Gracias" a las Corporaciones Municipales por el interés mostrado por este gran deportista que paseó el nombre de Gáldar de manera sobresaliente.
La actual Corporación Municipal, presidida por Manuel Godoy (PP), como cuando gobernaba con BNR,ha engañado a los ciudadanos, a los que prometió reconocer su labor, ya que la anterior (PSOE-CC) tampoco lo hizo.
Su esposa fue mi tan recordada abuela -como una buena madre-: Leoncia Curbelo Rodriguez, natural de Teguise, en Lanzarote, que vivió tambien en Nido Cuervo con mi madre, falleciendo un año después de su esposo.
En su barrio natal, Nido Cuervo, "El Calero" tuvo un espacio destacado en el programa de las primeras Fiestas del Carmen 1.977, bajo el título Figuras inolvidables para el barrio.
A pesar de lo inmensa que es la familia Tacoronte, tuvo sólo cinco hijos, todos vivos actualmente: Juana (en Venezuela), Ignacio (en Arguineguín), Lalo y Pino (en Barrial) y Chona, mi madre (en Nido Cuervo). Lo que sí tuvo fueron bastantes hermanos, más de una docena de los que sólo queda viva Chona, en Sardina, infinidad de primos, sobrinos, nietos, biznietos, tataranietos..., Esparcidos por todo el Archipiélago. Ninguno de ellos parece haber practicado y triunfado tanto en la lucha canaria, aunque sí se sabe que sus hijos Ignacio y Lalo lucieron los colores también del Unión Gáldar.
En la siguiente fotografía le vemos sentado junto a la puerta de la casa donde habitó y murió, junto a su nieto Pepe, que tiene de pie a su sobrino Nauzet, hoy ya un hombre.

Mi abuelo Ignacio “El Calero” llegó a casa de mi madre para morir desde el sur grancanario, pero tras ingresar en el Hospital de San Roque de Guía se recuperó milagrosamente. Por tanto tuve la suerte de conocer y contrastar incluso su rica labor en nuestro deporte por excelencia, merced a lo cual realizo esta semblanza. Me comentaba que no guardaba ni una simple foto, decía que la última con la ropa de brega la regaló a unas monjas para un homenaje al que asistió y mucho menos conservaba artículos, pero sí logré algunas antiguas que adornan este trabajo, cedidas por Isidrito Medina y otras en vida, obra del tan recordado fotógrafo-periodista Paco Rivero.
El último acto público en el que se le recuerda, presentado por un servidor, ante las cámaras de “La Luchada” de TVE-C fue en la inauguración del nuevo terrero municipal de Gáldar – que ahora quieren tirar-, junto al Polideportivo “Juan Vega Mateos”, en unión de sus inseparables amigos y compañeros: Domingo Mederos, “Pollo de Gáldar”, asi como Manuel Marrero “Pollo de Buen Lugar”, "Araña", que junto al también célebre “El Faro de Maspalomas” eran lo más de lo más de la lucha canaria de entonces.
Comenzó a luchar a los 14 años en el Unión Gáldar hasta que se retiró a los 45 años, asistiendo posteriormente como espectador y “aconsejador” a las luchadas. Su última luchada fue en un homenaje celebrado en el sur grancanario, “El Calero” se tuvo que enfrentar y perder al mejor de ellos “El Palmero” viéndose al final lucha a lucha. Su primer entrenador fue Cristóbal Padrón y al preguntarle por el último dijo que no había ninguno definido, labor compartida por los propios luchadores, ayudados por el presidente Isidro Medina.
Algo muy importante siempre en un luchador es su mejor arma, su táctica, su luchada favorita, “El Calero” brilló, humildemente, por la levantada, con lo que sorprendía al contrario, pesando entonces 82 kilos, decían que tenía unos fuertes brazos sin ser gruesos. Tiró a más de cien luchadores sólo en Tenerife, a veces tumbó a todo un equipo, entre ellos al célebre Pancho “Camurria”, más fuerte que el grancanario, que le vence en desafío –muy propio de la época- , lo mismo en La Palma y también de norte a sur en Gran Canaria: “aquí cuando tenía 23 años tiré a todo un equipo del sur, pero a mí me tiraron también unas cuantas veces”, reconocía Ignacio. De Gran Canaria destaca como el mejor luchador de su época al “Faro de Maspalomas”, íntimo amigo suyo “era más fuerte pero yo le tiré más veces”, mientras que de Tenerife a Camurria.
Le preguntaba a qué luchador tenía más miedo entonces y contestaba:
“¿Miedo? A ninguno, yo siempre iba a tumbarlo, fuera el que fuera”. Ganó mucho dinero “al principio me daba sólo
pero fue aumentando lo que ganaba”, viajando más de cien veces tanto a Tenerife como a La Palma. Comentaba que su familia lo animaba a seguir luchando a ver si la sacaba adelante en aquellos difíciles tiempos.

Respondiendo a cuál sería su mejor anécdota, recordó que Camurria había tirado a Domingo Mederos, empatando a dos, al “Bicho” como le decía Ignacio al "Pollo de Gáldar", a quien se le salió la camisa por fuera y miró hacia el público para intentar metérsela, entonces Camurria viéndole despistado aprovecha para echarle una cadera y lo tumba “por eso le dije al “Bicho”:
delante del público y luchadores, lo cual no le gustó pero lo cierto, lo positivo es que eso no le volvió a suceder”.
Recordaba Ignacio haber disputado 4 desafíos: en Tenerife, donde los ganó todos: con “El Chochero”, “casi lo mato”, Jeremías Reyes ”El Artista” y “Camurria”, y perdió en Gran Canaria: contra “El Faro de Maspalomas”.
El desafío que ganó en Tenerife frente a Camurria, según el propio Ignacio “El Calero”

Nos contaba su último desafío (al que corresponden estas imágenes): “Un cierto día me llama a las 8 de la noche el coronel y empresario don José Viga Viga para hablar del desafío contra Camurria; me preguntó cuánto pedía y yo le dije: <3.000 pesetas con todos los gastos pagos desde Nido Cuervo a Santa Cruz, ida y vuelta> y me respondió que me dejara ver a las 8 de la noche del día siguiente, Domingo Mederos estaba conmigo. Aceptó el empresario y además me ofreció 200 pesetas más si ganaba el desafío, y que yo buscara un comisionado neutral – como un árbitro-, un tal Angelito estuvo de acuerdo “¡Como si fueras un hijo!”, me contestó; yo pensaba hacia mis adentros: como un hijo no... lo que éste me va a fastidiar el desafío..., yo sólo quería que fuera imparcial, que no fuera a favor de ninguno. Llega la hora, salgo al centro del terrero del brazo de Miss España y Camurria con Miss Tenerife”. Mientras El Calero pensaba que aquello iba a ser una encerrona se dirige a Angelito para decirle: “¡Fíjese bien como lucha Camurria, eh, porque a mi me parece que... !”.
Comenzó el desafío a 5 agarradas y “El Calero" recordaba la primera: “El me agarra por detrás con las dos manos, que estaba prohibido, y yo por delante que sí está permitido... cuando me doy cuenta me da una vuelta haciéndome salir embalado a más de 3 metros de distancia, y yo riéndome porque aquello era una encerrona”. (Esto me contaba sobre todo Pepe Ojeda, hijo, que lo hacía siempre: la sonrisa en los labios, sobre todo en los peores momentos, "jamás demostró ningún gesto antideportivo").

La segunda agarrada más de lo mismo, ya iba 2-0 a favor del chicharrero. Recordaba el luchador galdense que habían apuestas entre los 25.000 aficionados que asistieron de hasta 50.000 pesetas. “De esas 25.000 personas yo sólo conocía a tres: don José Samsó, Antonio “El Marinero” y Julián el de Antonio Ríos, y el público a matarme...”.
Sigue relatando, como si lo estuviese viviendo en ése momento: “Tuve que hablar con don José Samsó, que era guardia, para decirle que Camurria no estaba luchando correctamente. Entonces agarré como agarraba él, ¡cuando lo agarré por detrás a mi cuenta tenía un muñeco en mis manos, casi lo mato del zarpazo que le dí!”. ( 2-1 ).
La tercera también la vence Ignacio, 2-2, lucha a lucha, y a por la definitiva, venciendo el desafío.
Tras un breve descanso comienza la agarrada y así recordaba “El Calero” la luchada con la que ganó éste desafío: “Cuando empezamos lo agarré de la cadera, él hizo lo mismo, yo lo cogí por la otra y lo metí debajo”, al tirar a Camurria se partió una pierna siendo atendido en la Cruz Roja “en un rato gané 3.000 pesetas de propinas de los aficionados, si llego a estar más tiempo allí me gano por lo menos 20.000 pesetas” , aseguraba el luchador galdense.

Y no quedan aquí tantas anécdotas, ya que es oportuno que lo cuente él mismo: “Estando con la pierna vendada viene un chiquillo y me dice
, dígole: Pero, ¿ yo he matado a alguien ?. Más tarde vienen otros muchachos y me cuentan: , y así, cada vez me lo decían más personas, entonces me fuí a ver a don José Sansón para decirle lo que pasaba y acto seguido nos dirigimos Julián, Antonio y yo a las 11 y media de la noche al barco que nos trasladaría a Las Palmas, y antes de entrar vienen dos hombres bien vestidos y me preguntan <¿Dónde va usted?>, ¡ para Gáldar !, le respondí enseguida, estaba deseando salir de allí, sobre la marcha me dicen que les tengo que acompañar a Comisaría, ¡p’a qué fue aquello!, yo pensaba que eran policías, pero cual no fue mi sorpresa que eran los hombres que don José Sansón había mandado para que me escoltaran hasta el barco, por lo visto antes de marcharme tenía que pasar por Comisaría para saber que estaba vivo”. Sin comentarios.

Obviamente tenía que trabajar, no podía mantener a sus cinco hijos sólo luchando. Trabajaba en camiones propios o de conocidos, y sin carnet de conducir, quemando y vendiendo cal, de ahí el apodo de “Calero”, como a gran parte de su inmensa familia Tacoronte. Cada noche se entrenaba al menos tres horas en cualquier terreno hasta que el equipo tuvo el propio, y según él no se enteraba de los entrenamientos, que no se cansaba mucho, agarrando entre los compañeros.
En aquél tiempo, en 1977, entre mis primeros artículos en “El Eco de Canarias”, le preguntaba por qué no le habían hecho algún homenaje y me dijo, tajantemente: “Porque no quisieron en Gáldar. El encargado de Los Guanches de Arucas, el Pollo del Buen Lugar, Manuel Marrero, me dijo que el equipo estaba dispuesto a venir a Gáldar a hacerme el homenaje”. ¡Tampoco luchó en homenajes!, “en todos”.
Domingo Mederos “Pollo de Gáldar”,
amigo y compañero inseparable de “El Calero” nos lo definió así:
“A Ignacio en Tenerife lo llamaban ‘el formidable Calero’ y yo digo lo mismo, siempre íbamos juntos a todos sitios. Yo, a Tenerife no iba sin él, los consejos eran como de un padre para mí, él sólo por el caminar y la postura de un luchador ya sabía cómo tirarlo, nunca fallaba, a mí también
me decía como tirar al contrario, me echaba siempre delante. Todo un fuera de serie y no me extraña que le hagan un homenaje”. Sabias y sinceras palabras de otro célebre luchador galdense.
"Y siempre venía con su guitarra, por lo que la gente al verlo se preguntaba ¿y éste va a poder luchar así? Y luego resulta que tiraba a todo el equipo contrario, a veces no me dejaba salir a mí, aunque casi siempre me echaba delante".
Manuel Marrero, Domingo Mederos e IGNACIO TACORONTE
Pues Ignacio Tacoronte “El Calero” está esperando aunque sea a título póstumo, como casi siempre, su merecido homenaje con la denominación de una calle a su nombre, en su barrio de Nido Cuervo, en Gáldar, que sirva de reconocimiento a su labor y que la misma sea transmitida de generación en generación.
Indicar asimismo que el grupo folklórico
"Los Cebolleros" ha sido el único que ha incluido en el rico repertorio de isas y folías antiguas de Gáldar una estrofa reconociendo el trabajo del luchador Ignacio Tacoronte, que dice:
" ¡ La lucha canaria tuvo en el terrero
al Pollo de Gáldar y a Ignacio El Calero !"
Para poner mejor broche a esta semblanza, nada mejor que un poema, realizado por su gran amigo Manolo Guanche, bajo el título
"Homenaje a un hombre"
"Allá en años veintiséis
a luchar marcharon dos
a la isla del Mencey,
luchar, lucharon los dos.
En lucha siempre se vieron
un Mederos y un Calero,
se queda sólo en el terrero
aquél que llamamos "viejo":
mi Tacoronte Calero,
y que lucharon los dos es cierto
y lucharon siempre
Ignacio Tacoronte y Domingo Mederos
De Tazartico a Tazarte
de Veneguera a Mogán
pasando Patalavaca
en Arguineguin El Calero está".
¡Oh luchador de mi alma,
cuánto supiste luchar
y estos luchadores de Gáldar
no te saben imitar!.
¡Qué pena lucha canaria!
De Veneguera a Mogán
llegando a Arguineguín
al Calero encontrarás".
Bajo estas líneas: Foto retrospectiva de 1947 de la Selección del Norte de Gran Canaria, en el Campo España de la capital grancanaria."El Calero" aparece en la misma, dentro de un círculo. De pie, detrás a la izquierda de paisano: Manuel Marrero, "Pollo de Buen Lugar", entonces lesionado.

Por motivos de espacio finalizamos este trabajo. Esta ha sido la pequeña aportación a las diferentes publicaciones en las que al menos se ha citado brevemente la figura de Ignacio Tacoronte Saavedra, popular y cariñosamente conocido por “El Calero”. Este es nuestro pequeño homenaje, a título póstumo. Que tomen ejemplo autoridades y medios informativos, sobre todo escritos.
JUAN RUIZ TACORONTE
( Fotos: Archivo particular del autor )
servido por jarutaco
3 comentarios
compártelo
Carmen Diaz dijo
¡ Qué reportaje más precioso ! ¡Qué lindo era antes el mundo de la lucha canaria, y como dice el poema, cómo supo luchar "El Calero", y cómo se le ha olvidado por los organismos oficiales, los de su pueblo! (Nadie es profeta en su tierra). Ahora que muriò, recientemente Martín Moreno, Cronista Oficial, a ése sí se le va a realizar algún reconocimiento póstumo, que es lo que agrada a los político. Enhorabuena, JARUTACO.
28 Marzo 2007 | 11:15 AM