Soria (PP), destituido como presidente del Polígono Industrial de Arinaga, en Gran Canaria
El presidente del Cabildo grancanario y del PP regional fue destituido como presidente del Consejo Rector de la Asociación Mixta de Compensación del Polígono Industrial de Arinaga, en aplicación de una sentencia del TSJC
LA SEPES Y EL AYUNTAMIENTO DE AGÜIMES RETOMAN EL CONTROL

Fue destituido la tarde de este viernes como presidente del Consejo Rector de la Asociación Mixta de Compensación del Polígono Industrial de Arinaga
El presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Manuel Soria, fue destituido la tarde de este viernes como presidente del Consejo Rector de la Asociación Mixta de Compensación del Polígono Industrial de Arinaga en aplicación de una sentencia del TSJC que anulaba la modificación de los estatutos del organismo. El Ayuntamiento de Agüimes y el Ministerio de la Vivienda, a través de la Sepes, han vuelto a controlar la mayoría.
Soria rompió en 2003 una dinámica de funcionamiento que, desde 1971, consistía en la unanimidad entre las instituciones, sin necesidad de que nada se votara y sin tener que obligar nunca a que acudiera a las reuniones el único representante que tiene el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.
Como ha ocurrido los últimos cuatro años, Pepa Luzardo acudió también este viernes, pero en esta ocasión para ver cómo los abogados del Estado cumplían con la ejecución de una sentencia que indignó al presidente del PP canario.
Gracias a un error en la tramitación de la reforma de los estatutos del Consejo Rector del Polígono, Soria logró echar al alcalde de Agüimes, Antonio Morales, localidad donde se asienta el polígono, y producir radicales cambios en la gestión. Para ello, despidió al anterior gerente y nombró a una persona de su confianza, la abogada Mari Mar Arévalo, que había quedado en el paro político con la salida del PP del Gobierno de Canarias.
Igualmente, colocó en las oficinas a un hijo de Guillermo Reyes, concejal de Urbanismo en Telde y socio de Soria en esa ciudad.
La nueva forma de hacer las cosas en Arinaga hizo que se paralizaran muchos proyectos en el polígono, al hacerse imposible el entendimiento entre las tres instituciones presentes, el Ministerio de la Vivienda, a través de la Sepes, el Cabildo y el Ayuntamiento. Hasta que una reciente sentencia del TSJC ha devuelto las cosas al momento justamente anterior a la aprobación de la reforma estatutaria.
Soria, que desde este viernes ha perdido una de las presidencias públicas que él consideraba estratégicas, se quejó durante la reunión del Consejo Rector de que instituciones peninsulares vinieran a "arrebatar el poder" a instituciones canarias. Frente a sus palabras, un consejero nombrado por la Sepes, el abogado y urbanista Carmelo Padrón, tuvo duras palabras hacia él.
El nuevo presidente del Consejo Rector del Polígono de Arinaga es el director de la Sepes, Félix Herrera, que cuenta con los cuatro votos de ese organismo y con el del Ayuntamiento de Agüimes, al frente de su alcalde antonio Morales (en la fotografía)

Frente a ellos, el Cabildo, con cuatro votos, y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, con uno, han de someterse al voto de calidad del nuevo presidente, en el caso de que haya que seguir recurriendo a las votaciones y en el caso de que Soria y Luzardo quieran seguir acercándose hasta Arinaga.
Comentario
Se volvió como batasuno (y todo)
Si lo escuchan en Navarra suspenden la manifestación.
Despacito, con paciencia, como tejen las arañas sus telas, José Miguel Pérez y Antonio Morales han dedicado muchas horas los últimos años a preparar el acto de desagravio celebrado este viernes en el Consejo Rector del Polígono Industrial de Arinaga.
El secretario general socialista en Gran Canaria ha conseguido que se le escuche con atención en Madrid, y en el Ministerio de la Vivienda, al que pertenece la Sepes, le entendieron desde el principio.
Sólo hacía falta esperar a que los tribunales corrigieran el disparate que cometió Soria interpretando de modo perverso una reforma estatutaria para echar de Arinaga al alcalde del municipio, Antonio Morales, y colocar a su gente con un descaro similar al que está ejerciendo en el teatro Pérez Galdós. Morales y Pérez vieron este viernes cumplido su objetivo, y reían mucho al enterarse de lo batasuno que se puso Soria al quejarse de que una institución "peninsular" (un ministerio del Reino de España) viniera a enmendarle la plana a un nacionalista como él (con perdón).
