El sexo es cosa de dos y no tiene edad
La actividad sexual tiene importancia toda la vida, y la realiza el 60% de mayores de 65 y un 30-63% por encima de 80
La salud sexual y sus disfunciones son consideradas cada vez más en el marco de la pareja como entidad.
Así lo ha confirmado estos días en Viena el IX Congreso Europeo de Medicina Sexual, especialidad cuya práctica diaria constata que la disfunción sexual de una persona puede desencadenarla también en su compañero o compañera y que, a la inversa, el tratamiento de aquélla tiene un efecto positivo en quien comparte su vida íntima.
"La situación afecta a los dos, y hay que dar respuesta a ambos", recalcó el austríaco Sigfried Meryn, presidente de la cita científica vienesa.
El sexo, remachan los expertos, es cosa de dos, y en ese ámbito se es feliz o infeliz juntos. Y ese enfoque es tanto más necesario en el caso de las parejas de avanzada edad, porque el paso de los años es un factor de riesgo diferenciado para la aparición de disfunciones sexuales. Para las personas mayores, y aún más para los hombres, el inexorable avance del calendario suele conllevar problemas de salud general, que con frecuencia perjudican su calidad de vida y disminuyen su actividad sexual. Ésta, de hecho, puede verse condicionada por los efectos secundarios de la terapia contra una enfermedad, pero su descenso también puede ser la pista de alguna patología oculta.
En realidad, la relación entre problemas de salud y disfunciones sexuales está clara a cualquier edad (hasta un 50% de diabéticos sufre algún tipo de problema sexual, la disfunción eréctil puede ser un signo precoz de depresión, la toma de antirreumáticos puede reducir el deseo sexual, los antidepresivos pueden dificultar la erección y el orgasmo), pero se hace más visible conforme los años van dejando asomar los achaques. De ahí la insistencia de quienes ejercen la medicina sexual en consolidar esta "nueva dimensión" integral de su especialidad en estrecha colaboración con otras disciplinas. Se trata, en suma, de erradicar de las consultas el tabú de la sexualidad, que todavía impide que muchos médicos pregunten a sus pacientes sobre el particular, a pesar de que puede ser un dato importante para su diagnóstico y tratamiento.
Mayores activos y satisfechos
En cuanto a la edad, desde la Sociedad Europea de Medicina Sexual se insiste en asumir como reto ineludible el dar respuesta a las "necesidades especiales de la gente mayor". En palabras del británico John Dean, secretario general de esa organización científica, "el sexo tiene importancia para las parejas toda la vida, y hay personas de 80 años que lo practican de forma regular". De hecho, un estudio presentado el mes pasado en el Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC) cifraba en el 60% las personas mayores de 65 que declaraba tener relaciones sexuales cuatro veces al mes, y, por encima de 80, hay investigaciones extranjeras que elevan la actividades sexual -no necesariamente coital, pero sí de caricias y tocamientos-hasta un 63% masculino y un 30% femenino.
Prueba de ese interés por sus relaciones más íntimas es que no faltan parejas de avanzada edad en las consultas, como el propio Dean pudo comprobar con un hombre de 92 años y su compañera de 64 que acudieron en busca de ayuda y acabaron "muy contentos" por el efecto positivo de la terapia. "El entusiasmo se reemplaza por la experiencia y madurez, y quizás disminuya la frecuencia, pero la satisfacción aumenta", apostilló. Diversos estudios lo ratifican: el de SEMFYC identifica una actividad sexual satisfactoria en un 60% de hombres y un 36% de mujeres, pero hay investigaciones que incluso elevan el disfrute por encima del 85% en personas con más de 60 años.
Dean sugiere prestar más atención al impacto de los cambios relacionados con la edad en la vida sexual de la pareja, ya que, por encima de los 40 años, cualquier hábito no saludable puede contribuir a que empeore. A su juicio, tener en cuenta esa realidad resulta clave para un manejo adecuado de las disfunciones sexuales en las parejas mayores. Pero lo fundamental será examinar la situación en su conjunto, ya que no siempre los problemas en ese ámbito íntimo provocan una gran insatisfacción con la propia función sexual. A veces, el bienestar subjetivo y la satisfacción con la relación de pareja ejercen de contrapeso y relativizan aquel problema, por lo que corresponderá al médico evaluar el escenario completo para tomar la mejor decisión terapéutica.

Bree dijo
Sin duda...yo creo que lo arregla todo.
besitos sin virus
17 Diciembre 2006 | 02:38