Desde el pasado fin de semana nos “acompaña” la calima en Canarias
Tiende a desaparecer en las próximas horas, según el Instituto Nacional de Meteorología
De todos los fenómenos meteorológicos adversos que se suceden en Canarias, la calima, polvo en suspensión (auténtica tierra), es uno de los más graves, ya que llega rápidamente y tarda días y hasta semanas en abandonar las Islas. Se aconseja no hacer deporte al aire libre, beber mucha agua, mantener las ventanas cerradas y salir lo menos posible de casa.
A lo largo del año, esta calima, procedente del cercano desierto del Sáhara, nos “acompaña” en varias ocasiones, sobre todo en el verano, aunque en el actual no ha sucedido así. La calima la tenemos tanto con sol y cielos totalmente despejados (con lo que con el calor se hace más insoportable) como con nubosidad. Tiene que venir el viento o la lluvia para que desaparezca, aunque en ocasiones no es así.
Pero una vez que desaparece queda en nuestras azoteas, puertas, ventanas, cortinas, cristales, ropas tendidas, automóviles y es muy difícil de quitar.
Todo esto produce un mayor número de asistencias médicas en los correspondientes servicios de urgencia, sobre todo personas mayores y niños a los que se les tiene que suministrar oxígeno, teniendo especial incidencia en los asmáticos crónicos.
Las previsiones del Instituto Nacional de Meteorología (que activó la alarma amarilla desde el pasado viernes en la provincia de Las Palmas) son que tiende a desaparecer en las próximas horas, pero siempre quedan secuelas de su presencia entre los habitantes de Canarias, que a veces incide más en las Islas Orientales y otras en las Occidentales.
En definitiva, los lindos paisajes de las distintas Islas Canarias que nos brinda la naturaleza se han visto truncados estos días por la presencia de la calima, que dificulta muy mucho la visibilidad a pocos metros. Si llueve se limpia la atmósfera, si no: la tenemos permanentemente en nuestros pulmones, ya que al respirar no nos queda más remedio que impregnarnos de esa horrorosa tierra o polvo en suspensión, que se nota algo menos en las zonas de costa.
